Estrategias simples para mejorar el descanso y la calidad del sueño

por Ivan Moliner

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El cuidado de la alimentación influye en la calidad del sueño. Evitar comidas copiosas, exceso de cafeína o bebidas muy azucaradas antes de dormir previene malestar físico y facilita conciliar el sueño. Optar por cenas ligeras y equilibradas permite que el cuerpo se enfoque en descansar en lugar de digerir alimentos pesados, promoviendo un sueño más profundo.

Incorporar técnicas de relajación antes de acostarse resulta muy beneficioso. Respirar profundamente, realizar estiramientos suaves o practicar meditación breve ayuda a reducir la tensión acumulada durante el día. Estos momentos preparan la mente y el cuerpo para el descanso, favoreciendo una transición más rápida hacia el sueño.

Por último, establecer una rutina consistente de preparación para dormir refuerza los hábitos saludables. Desde organizar la ropa o preparar la agenda del día siguiente hasta mantener el dormitorio ordenado y tranquilo, cada acción contribuye a crear un entorno propicio para descansar. La combinación de horarios regulares, ambiente adecuado, reducción de pantallas, alimentación ligera, relajación y rutina fortalece la calidad del sueño y mejora el bienestar general.

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