Cómo mejorar la salud mental con prácticas sencillas cada día

por Ivan Moliner

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La actividad física regular refuerza el bienestar psicológico. Caminar, practicar estiramientos o participar en deportes recreativos libera endorfinas, lo que contribuye a mejorar el ánimo y reducir la tensión acumulada. No es necesario realizar entrenamientos intensos; la constancia en actividades que resulten agradables tiene un efecto mucho más duradero que esfuerzos esporádicos y exigentes.

El contacto con la naturaleza también aporta beneficios visibles. Paseos por parques, jardines o zonas rurales permiten desconectar de la rutina, respirar aire fresco y experimentar sensaciones de calma. La exposición a espacios abiertos y verdes ayuda a regular la atención y proporciona un descanso mental que se refleja en mayor claridad y concentración en otras tareas.

Por último, cultivar la atención plena en las tareas cotidianas mejora la percepción de control y bienestar. Prestar atención al presente mientras se realiza una actividad, como cocinar, leer o pasear, reduce la ansiedad y aumenta la satisfacción con cada acción. La combinación de reflexión, conexión social, movimiento, contacto con la naturaleza y atención consciente genera una base sólida para mantener la salud mental en equilibrio.

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